Una historia llena de sabor

Como se suele decir, de padres a hijos y de abuelos a nietos se traspasa el amor por este oficio.

Historia

Tradición familiar

Hace bastantes años ya que Antonio Ruiz, nuestro padre, plantó unos cuantos árboles de mango allá donde había una parcela de secano con olivos.

De la misma manera, sus dos hijos, Antonio y Mariano, han continuado por esa misma línea y se han seguido plantado árboles de mango hasta llegar a ocupar la totalidad de nuestra pequeña y querida plantación.

Hoy en día hay árboles con más de 30 años, con 10 años, 8 años, 5 años, 4 años y 2 años.
Estos mangos los cuidamos y tratamos de la mejor manera posible para que el fruto que nos de sea de una calidad excepcional.

Estamos los doce meses del año cuidando y mimando a los árboles.

Una vez que llega la fecha, y nos regalan los tan queridos y exquisitos mangos, los recolectamos con mucho mimo, dándole vueltas y más vueltas a los árboles, y no se coge un mango que no tenga “color”.

Calidad

Como resultado del intenso trabajo

Ese “color” indica que ese mango está en su punto óptimo de maduración en árbol.

Nos gusta que, si se deleita con uno de nuestros mangos, pueda apreciar el excelente y jugoso dulzor y sabor de la fruta.

Al día recolectamos una pequeña cantidad de kilos, ya que ello supone que se ha gastado el tiempo suficiente en elegir los mangos en árbol que sí están en su punto óptimo de maduración.

De esa forma, una vez que reciba la fruta, si será en realidad del árbol a la mesa en cuestión de horas y podrá apreciar el sabor de un mango recién recolectado.

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